REESCRIBIENDO LA CARTA A LOS REYES MAGOS

He recibido comentarios y mails sobre el post Pesadilla antes de Navidad, de hace dos semanas, y por eso le he pedido a Kitty que me deje publicar un nuevo post sobre el tema, aunque con un nuevo enfoque. En general, el mensaje que me mandabais era «Entonces, ¿qué pides a los Reyes Magos?». Y yo ahora, podría deciros «paz, amor y fraternidad en el mundo», como si fuera una de las candidatas a Miss Universo. También podría apropiarme de la profundidad y esperanza de Helen Keller y asegurar que no pido nada porque tengo suficiente con el mensaje de la Navidad que es «el festival del optimismo». Sin embargo, como no estoy ni en un extremo ni en el otro, me quedo con mis ordinarias peticiones que luchan por mantener la magia del 6 de enero.
Veamos cuántas me salen. Lo que sí puedo asegurar de antemano es que se lo pongo facilísimo a los Reyes, no porque me haya portado como una buena niña este año, sino porque son minucias sencillitas para unos señores que llevan 2010 años sin dejar de sorprender a propios y extraños. Allí va:
Un armadillo disecado como el de An Education. Lo vi y me encantó. Quiero ubicarlo junto a un cuadro simbólico de mi amiga Teresa Riera, un óleo lleno de luz que contrastará a la perfección con este divino animalito. Lo necesito en mi estudio ¡ya!

Si mucha gente ha pedido lo mismo y no hay stock, me conformo con que me lo traigan en tarta, como el de la boda de Magnolias de Acero. Eso sí, para el año que viene quiero tener prebenda por esta cesión tan caritativa.

Para el diente que me partí peleando en H&M por uno de los modelitos de Lanvin, una funda de Swarovski con la carita de Hello Kitty. Así mato varios pájaros de un tiro (lo siento por los amigos de los animales) porque cuando me toque dar de comer a mi sobrino y la cosa se ponga difícil, sólo tendré que echarle una sonrisa.

Una chaise longue. Pero no cualquiera; nada de una Le Corbouiser cualquiera. Yo quiero la de Freud. Y con más peculiaridades: tiene que ser hinchable. ¿El motivo? Resulta que mi terapeuta no quiere que me recueste. Se empeña en tenerme sentada en una silla de oficina y claro, está creándome otro trauma con lo cual el asunto de la terapia es como una pescadilla que se muerde la cola. Así que, durante una sesión, mientras me hablaba de las constelaciones familiares y del inconsciente colectivo enquistado en mi presente, vi la luz: «¡Me traigo mi propio diván y tan contentos!». Espero que, después de esta explicación, sean conscientes de lo importante que es este «caprichito».

Quiero ir al estreno de Caperucita Roja y quiero ir vestida como la protagonista. Para alguien como yo, que no se ve disfrazada de novia con una cola de 8 metros, ni después de haber consumido las drogas más alucinógenas que puedan existir, es el disfraz perfecto. En serio, yo por una Iglesia no me paseo arrastrando el mejor Chantilly, pero una capa roja por la Gran Vía puede ser lo máximo. El regreso a la adolescencia más MTViana que se pueda imaginar.

Me cuesta mucho ponerme en el lugar de los controladores aéreos y no me gusta ser tan poco comprensiva porque mi aspiración vital es entender el comportamiento humano. Así pues, he decido pedir una «Experiencia Pushing Tin» para todos los controladores españoles afectados por ese estado de ansiedad que provocó la solicitud de bajas en masa. Sí, me siento generosa. Debe ser el espíritu navideño. Así pues, Reyes «dejad, por favor, bajo el árbol de cada controlador aéreo un pase para vivir este desestresante momento«:

Me gusta vivir en hoteles. No siempre, pero no me importa nada pasar largas temporadas en habitaciones impersonales (siempre viajo con mi maletita de peluches y retratos familiares), comiendo y cenando fuera, despertándome con una llamada automatizada, etc. No me importa, y cuanto mejor es el hotel, menos todavía. Qué lista, ¿verdad? La explicación es muy sencilla: adoro dormir con sábanas limpias. El placer de meterse en una cama con el inodoro olor de la limpieza, la pequeña lucha para ajustar el algodón a tus hechuras, el sonido del cuerpo que se desliza por un lienzo terso… Una delicia. Después de compartir esta experiencia estoy segura de que más de uno me copiará con la petición; no hay problema, pero no olvidéis de que el punto de la petición está en que, como no solemos dormir siempre en hoteles, las sábanas tienen que cambiarse y lavarse solas. Pan comido para Melchor.

Que Liza Minelli sea de nuevo y durante una noche, la Sally Bowles de Cabaret. Especialmente en el número Mein Herr. Invitaría a esa velada maravillosa a mis mejores amigos y lo celebraríamos, como no puede ser de otro modo, con litros y litros de champagne. Está bien, si os ponéis pedigüeños podríamos colgarlo después en YouTube…

Hilos rusos. Así, tal cual. ¿Dónde? Ni idea. Nunca he sabido muy bien qué son, y no quiero romper la magia descifrándolo gracias a Google. Es un regalo sorpresa. Creo que tiene que ver con una especie de retoque estético, pero ya digo que no sé hasta dónde alcanza. Me parece que el nombre es fantástico y, como la piel ya no es lo que era, puede que la sorpresa se convierta en una inversión en mi imagen. Si no, siempre me quedará dedicarme a las películas de terror.
Un perro chofer. No soy fanática de los animales, pero parece que en mi lista de este año ya ha salido más de uno (aunque sea disecado). Mi petición nace de una observación minuciosa de la realidad. Los perros lazarillo demuestran las grandes capacidades de aprendizaje y desarrollo de los canes. Ahora bien, ¿Estamos aprovechando todo su potencial? Tengamos en cuenta que somos muchos los que perdemos la salud al volante: gritos, radares, bocinazos, policías camuflados, tiempo desperdiciado con las manos sobre el volante, colas que se hacen más y más largas… Un rosario de ataques a la salud pública. Y en esos momentos de angustia, ¿Quién podría ayudar mejor al hombre que «su mejor amigo»? Lo tengo claro, voy a ser pionera en esta petición, y estoy segura de que se convertirá en el regalo de las Navidades de 2011/12.

Una noche de ping pong en el Club de Susan Sarandon, con ella y con su novio, Jonathan Bricklin. El año pasado pedí un fin de semana con Demi Moore y Ashton Kutcher, y los Reyes se portaron. Lo pasamos genial y, aunque insistieron en que me quedará, no quise abusar. La energía positiva que me contagiaron con sus pulseras rojas y su capacidad para comunicarse en 140 caracteres fue máxima.

La cuestión es que, este año, Susan ha desbancado totalmente a Demi. Quiero (necesito) ser testigo directo de este fenómeno amoroso: Thelma con su nuevo peluche, 34 años más joven que ella. Me da pena el pobre Tim Robbins, pero claro, la actriz comparte con Jonathan una de sus mayores aficiones, y eso une mucho. Y ahí es donde entra mi petición porque, para quienes no lo sepáis (que seréis la inmensa mayoría), soy una rendida fan del ping pong. Susan y el joven Bricklin son socios económicos en SPIN, un club donde se juega al ping pong mientras se puede disfrutar de una copa, buena música y el alboroto propio de un local de moda. Creo que la petición promete.
Y hasta aquí llegan mi carta. Espero haber sido lo suficientemente clara porque me daría un ataque si, en lugar de despertarme y descubrir a Liza en mi salón con su corpiño y su bombín, los Reyes me hubieran dejado a la Julie Andrews de Sonrisas y Lágrimas, embutida en su vestido-cortina. Por eso, recomiendo que seáis minuciosos en las especificaciones. Hay que evitar malos tragos por malas explicaderas.
Por cierto, un último detalle. Debéis saber que esta carta que acabo de compartir con vosotros no es una improvisación en plan «pedir por pedir». A lo largo del año, he ido anotando puntualmente aquellas cosas que me encantan y que sé que sólo los Reyes Magos podrán regalarme. Para eso son Reyes y Magos.
Feliz Navidad y recordad, estamos a las puertas del «festival del optimismo».

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7 Comentarios

  • Reply
    Anónimo
    16/12/2010 at 11:36

    Thanks for an idea, you sparked at thought from a angle I hadn’t given thoguht to yet. Now lets see if I can do something with it.

  • Reply
    Anónimo
    16/12/2010 at 15:50

    He disfrutado mucho leyendo tu carta, gracias!!

    Caramelo de Pomelo

  • Reply
    Anónimo
    17/12/2010 at 10:51

    Mary!!!!!! Estás loquísima!!!!!!! 🙂
    Lo de la tarta de Magnolias de acero… no sabes cómo me has hecho reir!!!! cada vez que veo esta película (porque en mi casa hay dos fanáticas) me entra un ataque de risa con el pastel "sangrante".
    Menuda carta!!!!

    🙂

    R.S.

  • Reply
    MARÍA S. ZUBIZARRETA
    17/12/2010 at 18:41

    La verda es que es súper gratificante ver que el post os gusta. Cuando uno escribe lo hace pensando en quienes le van a leer, así que ¡gracias!

  • Reply
    Mirianrocu
    17/12/2010 at 21:24

    Me uniría sin dudar a esa fiesta con Sally Bowles, a cantar, a bailar y a nadar en champagne, como si no hubiera un mañana.

    Besines.

  • Reply
    Adaldrida
    17/12/2010 at 21:41

    Por Dior qué carta más deslumbrante… creo que te voy a robar la idea.

  • Reply
    MARÍA S. ZUBIZARRETA
    18/12/2010 at 14:24

    Mirianrocu, si me hacen caso, te envío un mail. Del champagne me encargo yo.

    Adaldrida, ten en cuenta que el armadillo disecado está casi agotado así que date prisa.

    Gracias a las dos. Un abrazo.

  • Responder

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