Universe of Beauty: La belleza de cada uno, Turquía

A pesar de haber dejado Turquía, todavía quiero compartir algún post más sobre ese país. En este caso, me apetece que conozcáis a algunas de las personas que me han impactado especialmente durante mis días en esa tierra en la que el maquillaje gusta tanto a las mujeres como a los hombres el fútbol.

Como os decía, quiero presentaros a unas cuantas personas y contaros un poco sobre ellas, porque sus historias son universales. Historias personales en las que todos podemos reconocer lugares comunes.

LAS CHICAS DE BOBBI BROWN (foto de cabecera)

Tres loquitas geniales y embajadoras fantásticas de la marca, que empezaron a montar escenarios con los productos estrella para que yo sacara toda las fotos que quisiera.

bobbi brown turkiye

Me encantaría conocer la opinión de Bobbi Brown (en realidad la del grupo Estée Lauder) al ver que cuentan con tales amazonas.

Después me sentaron en una de las sillas de maquillaje y empezaron a traer todos los productos que mejor me podían ir. Fue divertidísimo ver cómo se esforzaban y lo hacían con gracia. El pintalabios se les resistió y probaron 3 ó 4 antes de encontrar el mío.

Al final, me hicieron un look María en versión turca con el que no me sentía muy cómoda, pero con el que me paseé contenta y agradecida durante el resto del día.

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Gulnur Meral (centro) estaba como loca, en su salsa. Había encontrado alguien que quería saber todo sobre Bobbi Brown en Turquía y demostró estar más que a la altura.

Damla Çakır (izquierda) podría ser perfectamente una chica de Zaragoza, con un look y unos rasgos más occidentales que sus compañeras. Me dijo que le encanta el gloss como producto caprichoso. Sus labios son carnosos, ella lo sabe y con el toque del gloss se ve mucho mejor.

Sinem Gül (derecha). Creo que, al principio, le caí fatal. Dos factores no ayudaron demasiado. Por un lado, ella no sabía inglés y yo tampoco turco, y no saber qué cuál era mi propósito la tenía desconcertada.

Tampoco contribuyó mucho que, cuando fui a sacar mis papeles de presentación para mostrarle el proyecto en turco, un olor asqueroso saliera de la bolsa. Yo misma pasé vergüenza.

¿El motivo? Una una especie de bollo que había comprado por la mañana y que realmente olía fatal. Ahí estaba porque no me lo había comido, pero tampoco quería tirar comida.

Al final se limaron esas asperezas y creo que hasta disfrutó con aquella española extraña que había revolucionado la tienda.

Lo cierto es que salí de la tienda con la sensación de haberlo pasado bien, con un montón de información sobre las clientas de la marca y con ganas de encontrar más gente como ellas en otros comercios.

EL HOMBRE DE LOS FRUTOS SECOS

estambul mercadillo

Cuando me vió ya estaba sonriendo. Perdón, creo que ya estaba sonriendo cuando yo le vi. Y se encargó de movilizar a todos para que sonrieran. No creo que fuera haciendo ninguna gracia, porque automáticamente empecé a recibir algún regalo de cada puesto que crucé. Un puñado de pistachos, una mandarina, un te… Hasta un cigarro de un tipo que vendía tabaco, perfumes y zapatillas (el puesto de las falsificaciones). El también sonrió, pero no me dejó sacarle una foto.

LA MUJER PAUSADA

kaisery woman

La estuve observando antes de pedirle una foto. Vendía souvenirs descoloridos en Kayseri. Debía tener frío en la sombra porque arrastró sus pies hasta un banco en el sol. Quería acercarme y decirle algo antes de pedirle permiso para la foto.

Mientras me acercaba, otro extranjero se le puso delante con su mega objetivo y click, click, click. Le lanzó una ráfaga de fotos.

Me sentí mal. Me cuesta hacer fotos a la gente sin pedir permiso, especialmente cuando se trata de retratos o de violar su espacio vital. Tal vez por eso haga pocas fotografías.

Soy más laxa cuando se trata de situaciones cómicas. Reconozco que tengo mala leche y colmillo para muchas cosas. Sin embargo, para los retratos me corto.

Pienso en qué diría mi madre, mi abuela o yo misma si un extraño de otro país se pusiera delante y sacara una foto sin pedir permiso. ¿Qué opináis?

La buena mujer me miró como diciendo “tú también puedes sacarme una foto”. Creo que entonces sentí todavía más apuro. Sin embargo ella se puso a saludarme con la mano y no paró hasta que me acerqué cámara en mano (podéis ver esa foto en este otro post).

EL DESAYUNO DE UNA MARQUESA

atak hotel breakfast

Este es un retrato reflejo. En Goreme me alojé en el lugar más barato que encontré (que tuviera buenas críticas). Así fui a parar al Atak Hotel, que es la casa de una Señora encantadora de nombre Aysel.

Digo que este esta foto es un retrato de su persona porque ¿quién te hace un desayuno así por 15€/noche con baño privado si no es porque no se plantea otra forma de tratar a sus huéspedes? Solo ese desayuno costaba en torno a 10-12€ en cualquier restaurante de la misma zona.

Aysel me explicó que es el mismo desayuno que hace para su familia y que todas las mermeladas o salsas son caseras. Yo le decía que no necesitaba desayunar tanto, a lo que ella me contestaba todos los días “los chinos y los alemanes se lo comen todo”.

Pues eso, que ese es el desayuno que prepara una auténtica marquesa.

EL HOMBRE DE LA GUITARRA

guitar man

Viajamos en el mismo autobús durante 10 horas. Era un viaje de noche. El me miraba con curiosidad cada vez que bajábamos para hacer un descanso. Yo intuía que era curiosidad porque tampoco era demasiado expresivo.

Creo que fue en una de las últimas paradas, ya amanecía, cuando se acercó y me dijo “çay”, que es una de las palabras que más pronuncian los turcos. Çay es te y os aseguro que se toman muuuuuuuuuuchos.

Mientras me lo decía señalaba con el bastón hacia la cafetería de la gasolinera. Vamos, que me invitaba a un te.

“Hispania?” y yo afirmé. “Tourist?” y yo afirmé. “Real Madrid?” y yo afirmé. “Barça?” y yo negué. “Good, good”, y se levantó. Ya se había bebido el te hirviendo y me miraba fijamente. “Photo?” Y yo afirmé.

Lancé unas cuantas fotografías y él se comía la cámara. Entonces dijo “Yo se tocar la guitarra española”. Me costó entenderle porque no había imaginado que iba a decirlo en un correcto español.

“¿Toca la guitarra?, ¿habla español?, ¿cómo aprendió?, ¿cuál es su historia?” Ninguna de esas preguntas pude hacérselas porque ya se había subido al autobús.

Había dicho todo lo que quería decir.

MIS ARGENTINAS FAVORITAS

azafatas argentinas mejores

En todos mis días de viaje solo me he apuntado a un tour turístico. No me apetece viajar así, pero el lugar al que quería ir estaba demasiado lejos como para ir en moto y tenía poco tiempo para aclararme con los buses locales.

Me apunté a un tour para ver las ciudades subterráneas de Capadocia y no me arrepiento de haberlo hecho. No lo lamento porque solo por las cuevas ya vale la pena aguantar a un guía palizas, y me alegro porque coincidí con Lucia y Carolina.

Estas dos azafatas argentinas fueron aire fresco. Dos loquitas de la vida, divertidísimas y dispuestas a aplicar el mismo colmillo que yo sobre nuestro guía.

Se nos fue el día hablando de la vida, haciendo posados para el Instagram de Carolina e intentando que el horario nos permitiera sentarnos para disfrutar de un te en buena compañía.

No creo que volvamos a coincidir, pero me encantaría que fueran las azafatas de todos mis vuelos. No soporto volar (varios Orfidales mezclados con Trankimazin, Valeriana y Valium es el cocktail que lo permite) y ellas lo harían más llevadero.

REFLEJO DE UNA ÉPOCA

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Tal como la veis. Niñas. Niñas que son fiel reflejo de una época en Turquía. Una infancia que quiere respetar la tradición y ansía ampliar fronteras. Pegadas a las redes sociales y ávidas de saber más sobre lo que hay más allá. Mi modelo de joven. Inquietas, amables y revolucionarias (volvieron locas a su madre y a su abuela solo para hablar conmigo). “Your Instagram, your Instagram!” no paraban de repetir.

Y su abuela empezaba a perder la paciencia. Lo dicho, el reflejo de una época.

LOS CHICOS DEL BARRIO

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Si eres muy feminista habrá algo que te pondrá de los nervios en Turquía. En los cafés o teterías solo verás hombres. ¿Y dónde están las mujeres? “No sabemos” te dirán unos, “En casa” sentenciarán otros. “Lejos de nosotros” concluirás tú.

Cuando pasas por delante de uno de estos cafés te dan ganas de entrar y gritar al camarero “¡Un café turco triple!”, pero no lo haces. Pasas de largo mientras piensas la suerte que tienes.

Eso sucede una y otra vez, casi en cada calle. Sin embargo, yo tuve la suerte de ver cómo esa seriedad y distancia se quebraron cuando me topé con esta cómica pareja. Está claro que eran amigos y se permitían ciertas licencias. Hasta llegar a esta foto que veis, hubo muchas poses desternillantes.

Ellos se lo pasaban bien y me dejaron participar de ese momento. Me siento afortunada, porque no es algo frecuente que inviten a una mujer extranjera a colarse en la intimidad de su amistad.

MI FAMILIA SUPER FAVORITA

elif's family apple cappadocia

Iba en moto y los vi, volvía en moto y los vi, di la vuelta y paré.

Me acerqué con cuidado porque no sabía cómo iban a tomarse la aparición de un extranjera mientras ellos recogían manzanas en un terreno particular.

Una vez más, la ficción se queda corta. Me encontré con una familia absolutamente encantadora. Les parecía maravilloso que tuviera curiosidad por saber qué hacían.

Al instante quisieron agasajarme con su bien más preciado, las manzanas. Así es que me encontré con una mochila repleta de frutas (ese mismo día una señora encantadora me había regalado 3 manzanas y me había obligado a comerlas con ella).

Elif (tercera por la derecha) estudia en la universidad y hacía las veces de traductora. Me explicaron todo sobre la recogida de manzana y sobre su vida familiar. Me invitaron a dormir en su casa y me decían que no me fuera.

¿Se puede ser más encantador? Creo que no.

Tuve que marcharme porque conducía una moto de alquiler y no podía permitirme que oscureciera (los turcos conducen a lo loco). Nos despedimos con sincero cariño.

Comí manzanas durante los siguientes seis días.

Me acuerdo de ellos todos los días.

En fin, no sé si os interesa este tipo de post, pero yo me siento afortunada de poder escribirlo.

Turquía me ha regalado un poco de si misma. No por sus paisajes ni maravillosos restos históricos, sino por sus gentes. En lo que a mi respecta, estas personas reflejan la belleza de esa tierra.

¡Gracias!

María
Akhaltsikhe, 5 de noviembre de 2015

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3 Comentarios

  • Reply
    Pretty Little Lawyer
    11/11/2015 at 21:43

    Qué envidia me das en todas esas fotos y en todo lo que nos cuentas.
    Seguro que lo disfrutaste un montón.
    Un besito guapa 🙂

  • Reply
    angeles
    12/11/2015 at 13:34

    No sólo me interesa que escribas estos post, me encanta que lo hagas, pues según te voy leyendo me voy adentrando en la tierra. Escribes genial, eres fantástica.

  • Reply
    angeles
    12/11/2015 at 13:39

    No sólo me interesa este tipo de post, me encantan porque además según voy leyendo me voy adentrando en la tierra. Escribes genial, eres fantástica.

  • Responder

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