UNiVERSE OF BEAUTY: EXPERIMENTANDO PRODUCTOS

Lo siento (o no), pero soy de las que, en medio de la inmersión en otras culturas, necesito algunos momentos de “vuelta a las raices”. Con esto quiero decir que necesito dejar a un lado los kebabs, Çorbas, köftes y el té en vena para saborear algo parecido a una tortilla francesa, un poco de salmón o, sin más, un poco de queso rico-rico.

En esa búsqueda de la propia identidad me encontraba por las calles de Erzerum cuando vi lo que parecía una especie de Vips. “Hogar, dulce hogar” pensé mientras mis pasos se aceleraban.

En cuanto crucé la puerta lo corroboré: este es el lugar más occidentalizado de la ciudad. Sí, estaba en un Vips cualquiera. Bueno, un Vips de Vips porque allí solo se veían iPhones, bolsos de Michael Kors y mucha pose, algo no demasiado frecuente entre el pueblo.

También había dos mujeres vestidas de forma tradicional, pero debía ser una tradición light porque fumaban como camioneros.

Me senté en medio del comedor, en la mesa más visible. Ya estoy acostumbrada a que, en cuanto piso un destino poco turístico, todo el mundo me mire. Así pues, sentándome en el centro se lo ponía más fácil y les evitaba tortícolis innecesarias.

Como le conté un día a Kitty por Whatsapp, tengo complejo de osito de feria. Soy un trofeo que todos quieren conseguir.

Total que yo comía y la gente me miraba. En estas situaciones sonrío continuamente no porque sea simpática, sino porque así voy por delante.

Ejemplo de "vuelta a la propia identidad". Por cierto,  si alguien quiere queso creo que todavía queda algo.

Ejemplo de “vuelta a la propia identidad”. Por cierto, si alguien quiere queso creo que todavía queda algo.

Noté que alguien me miraba más de lo normal. Eran esas miradas que sabes que están ahí aunque no levantes la vista.

Al final la levanté y me encontré con dos crías que me sonreían con los ojos.

Dos veinteañeras con risa floja que me miraban, se miraban y agachaban la cabeza. Así estuvimos un rato, y yo con la sonrisa en standby, a la espera de ver qué pasaba.

Me puse de pie para alcanzar mi mochila de la silla contigua, y al mismo tiempo escuché un “Noooooooo” que interpreté como “No te puedes ir todavía”. Decidí acercarme y ellas me decían “Yes, com, com, com. Cher sit”.

“La comunicación va a ser complicada”, pensé mientras una de ellas me preguntó con ansiedad “Germany?”

“No, no ESPAÑA”. Procuro decir siempre España porque, ya que tenemos que comunicarnos en inglés, al menos el nombre de mi país lo digo como corresponde. ¡Reivindicando la primacía de nuestra lengua! ¿No sería más justo que la lengua oficial para comunicarnos en el extranjero fuera el chino? El chino y después el español. Y, solo en tercer lugar, el inglés.

Total que al oír que de German nada, se les ensombreció un poco la mirada. Eso sí, no duró más que un instante, porque al momento empezó el interrogatorio.

A pocos metros de donde conocí a estas chicas está el Museo Arquiológico de Erzurum, donde se pueden ver muchos adornos que las mujeres de la zona empleaban en diferentes momentos de la historia

A pocos metros de donde conocí a estas chicas está el Yakutiye Medresesi. En su interior se pueden ver, entre otras cosas, adornos que las mujeres de la zona han empleado a lo largo de la historia.

Después de que terminaran con la batería de preguntas, tomé el relevo y así me contaron que se llaman Saniye Surer y Yesim Karakus (izq. y dcha. respectivamente en la foto de cabecera).

Estudian en Atatürk University para ejercer como profesoras de alemán. Son “best friends forever” (eso sí sabían decirlo) y les encanta la hamburguesa.

Cuando les conté qué hacía por allí me miraron extrañadísimas. Sacaron el traductor turco-inglés para comprobar que habían entendido bien. Yo desenfundé mi hoja de presentación del proyecto en su idioma y entonces asintieron algo más convencidas.

Me enseñaron los productos que llevaban en el bolso y, una vez más, Avon y Golden Rose eran imprescindibles.

También llevaban otros, pero estaban tan manoseados que no se leía ni la marca (¡tampoco la sabían!).

Para ellas los ojos son lo más importante del maquillaje. ¡Cómo no! Quienes han ido leyendo los post de Universe of Beauty ya saben que esto es así para el 99% de las mujeres turcas (no es un dato científico, pero sí de primera mano).

El pelo era otra fuente de preocupación para ellas porque no sabían si tenían que cambiar de tono o o no. Me pidieron opinión y ¿qué les iba a decir yo? Me parecía bien cómo lo tenían, aunque les hubiera recomendado sanearlo. No lo dije porque estaba segura de que cualquier intento de traducir eso iba a acabar en un malentendido.

No quería ser responsable de ninguna escabechina, porque tenía la sensación de que iban a tomarse en serio lo que les dijera.

Turquía es rica en contrastes, que la hacen tremendamente atractiva para el visitante y para las marcas como un mercado con mil matices.

Turquía es rica en contrastes, que la hacen tremendamente atractiva para el visitante y para las marcas como un mercado con mil matices.

Eran simpáticas y educadas. Unas crías con risa floja. Muy divertidas. Cada poco rato, recuperaban el tema que más les interesaba. “¿Has estado en Alemania?, ¿cuántas veces?, ¿a qué ciudades has ido?”

En una de esas les propuse hacer un experimento.

Puse sobre la mesa mi bolsita de maquillaje y empecé a sacar productos.

¿”Queréis probarlos?” Se les transformó la cara. Creo que el impacto solo habría sido superado si del bolso hubiera sacado una reproducción de La Puerta de Brandenburgo, unas salchichas Frankfurt o una partitura de Wagner.

Total, que allí nos pusimos a probar los siguientes productos, que eran los que llevaba en mi mochilita.

Ya que los productos para los ojos son los favoritos de las mujeres turcas, decidí empezar por el rímel de Estée Lauder Little Black Primer. MasKara con K para ellas y máscara con acento para mi.

En concreto, la máscara es la niña bonita del maquillaje en Turquía, se ve cuando vas por la calle, y me lo han corroborado en todas y cada una de las conversaciones que he tenido.

No importa si la respuesta la daba una entrevistada en la calle o una responsable de marca: masKara con K es lo que más se compra.

Estée-Lauder-Little-Black-Primer

Tengo que decir que ninguna de las chicas que entrevisté en Turquía me hablo de Estée Lauder como una marca para ellas.

La firma se percibe para un público más adulto que el que podemos atribuirle en España. Pasan más desapercibida las campañas protagonizadas por estrellas mediáticas como Kendall Jenner y no se descubre al nuevo Modern Muse Le Rouge compitiendo con J’adore, My Burberry u OPIUM.

A las chicas les gustó mucho Little Black Primer, no podía ser de otro modo.

Los productos que normalmente utilizan son vastos, prestan un servicio y a ellas les resulta suficiente, pero no transmiten belleza. Y, personalmente, creo que Little Black Primer sí tiene ese “Je ne sais quoi” que despierta nuestro interés e incluso nuestra apetencia. No entro a valorar el producto, pero sí lo catalogo como apetecible.

La comparación que ellas hicieron en su cabeza fue con un producto como la máscara Spectra Color de Avon, que era el que llevaban en el bolso.

Este rímel de Avon permite escoger la intensidad con la que se quiere maquillar las pestañas.

Este rímel de Avon permite escoger la intensidad con la que se quiere maquillar las pestañas.

A pesar de una buena primera impresión, mis chicas le pusieron dos peros al rímel de Estée Lauder:

“Necesita más cuerpo”. Lógico si lo dice alguien que en sus manos tiene un producto que le permite escoger entre tres niveles de volumen.

“Se tiene que acabar enseguida”. Lo dicho, ellas buscan rentabilizar sus compras.

Esto, sumado a que es un producto para ellas muy caro, provocó un “No creo que me lo compraría” y otro “Solo lo podría comprar con 40 años”. Por cierto, a continuación me preguntaron la edad, así que deduzco que me vieron en la cuarentena ; )

Después del rímel le llegó el turno al fondo del maquillaje, “foundation” para entendernos en aquella situación.

En mi equipaje llevo el Nude Air Sérum de Dior.

La firma francesa lo describe así en su web:

“Un maquillaje suero ultra-fluido, tan ligero y beneficioso, como un soplo de aire puro que sublima la tez en transparencia. Como después de un día al aire libre, la piel consigue un efecto “buena cara” natural, llena de belleza”.

Por supuesto, estas no fueron las palabras de Saniye y Yesim después de extender unas gotas del serum en el dorso de sus manos.

dior nude air serum

Lo primero con lo que se quedaron fue el aroma. Les gustó, algo que para otros públicos ha sido motivo de rechazo por exceso de “perfume”, a ellas les pareció super placentero.

También les llamó la atención cuánto cundía (a mi también me sorprende cada día, cuando me sobra maquillaje porque no termino de pillarle el punto).

Me preguntaron por la marca. “¿Dior?” Y yo lanzada a explicarles algo sobre el ADN de la maison, pero desistí porque vi que lo complicaba demasiado. Googleamos por imágenes “Dior” y “Dior Makeup”, pero nada. Fue con “Dior Perfume” cuando reconocieron el frasco de J’adore y a Charlize Theron.

A propósito del término serum les pregunté cómo cuidaban su piel. Sucedió como en otras ocasiones en Turquía, de eso no saben demasiado. Son fans del maquillaje, pero poco conocedoras de cómo usarlo y mucho menos de cómo tratar su piel.

Yo desde luego no soy ninguna experta, así que les recomendé que visitaran la web de Clinique Turquía, en concreto sus famosos 3 pasos, para que se familiarizaran con lo más básico.

Buscamos la página web y se la reenvié. Me pareció que era mejor que leyesen sobre el tema antes de acudir a una tienda de Erzurum. En las que visité, el personal estaba muy poco cualificado y no creí que fueran a orientarles bien.

No sé si Dior llegará a tener dos nuevas clientas en estas chicas, pero sí tengo claro que no olvidarán la marca. Lo vi en sus caras.

Terminé el experimento con un perfume sólido de Tocca. No sé si ahora lo venden, pero yo lo utilizo y sigue siendo una gozada.

tocca solid

Esto del perfume sólido les volvió locas. Literal, teníais que verlas en medio del restaurante restregándose la cajita de perfume por el cuello, las muñecas… Se lo quitaban la una a la otra de las manos. Como imaginaréis, yo muerta de risa.

No terminaban de creerse que eso era un perfume, por lo que decidí tirar de nuevo de Google. Les enseñé la versión clásica del perfume y eso fue como prender la mecha.

“¿No nos lo puedes comprar y enviar?”, “Te damos dinero, espera que voy al cajero”. Y yo intentando parar esa locura para explicarles que de allí me iba a Georgia, después a Armenia, Irán…

Mi respuesta no les agradó demasiado, pero yo quise terminar en positivo así que les dije “Cuando vayáis a Alemania podréis comprar cosas parecidas y mejores”. Tampoco este argumentó les sirvió.

Entiendo que se maravillen por un producto para ellas novedoso. En las grandes ciudades turcas encuentras casi lo mismo que en Madrid, Valencia, Sevilla, La Coruña, etc. Sin embargo, cuando pasas a ciudades más pequeñas, la cosa cambia y las grandes marcas desaparecen.

La oferta se limita enormemente, las novedades son escasas y, además, surge una duda razonable sobre las fechas de caducidad de los productos.

Más de una chica me ha preguntado, como si yo tuviera una respuesta, si los productos que venden en Turquía son viejos.

Tengo una opinión al respecto, pero no una respuesta segura. Además, generalizar es muy malo.

Hasta aquí lo que dio de sí mi encuentro con Saniye Surer y Yesim Karaku. Me encantaría que pudieran leer y entender el post porque de verdad que fueron súper simpáticas y generosas.

Y vosotros, ya sabéis, contadnos qué os ha parecido el post y, si os ha gustado, ¡compartidlo!

Ayudadnos a que este proyecto de Mil Caprichos llegue a más gente.

¡Gracias!

María, Yereván, 25 de noviembre de 2015.

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9 Comentarios

  • Kitty Santigosa
    Reply
    Kitty Santigosa
    26/11/2015 at 15:20

    María:

    Este post me ha encantado!
    Hay un detalle que me gusta comprobar que es común con España, algo tan propio de su edad: No ven la importancia de cuidar la piel y sin embargo se vuelven locas con el maquillaje.

    Me parece curioso que Estée Lauder o Dior les suene tan poco…

    Gracias una vez más por tus posts!!!

    • María S. Zubizarreta
      Reply
      María S. Zubizarreta
      26/11/2015 at 21:03

      Pues sí, pero en Turquía (también en Georgia y, sobre todo, en Armenia) las dosis de maquillaje creo que dejan en mantillas a España. Y como a la cantidad se suma la calidad, imagínate.

  • Reply
    El diseñador
    26/11/2015 at 18:49

    Como soy ajeno a la temática, solamente diré que me has metido en tu mochila y que he consumido hasta el último caracter del post. Me gustan las historias y más las que me hacen reir un rato además de descubrir mundo desde el sofá de casa. Gracias Marichu.

    • María S. Zubizarreta
      Reply
      María S. Zubizarreta
      26/11/2015 at 21:04

      Gracias por el apoyo. Tu eres un fan y no las de Bisbal, que sé que te gusta… ; )

  • Reply
    Belen
    26/11/2015 at 22:20

    Exploradora en fase beta. Hoy que es Thanksgiving es buen día para dar gracias: esto es viajar, sin camuflaje, con make up¡

    • María S. Zubizarreta
      Reply
      María S. Zubizarreta
      30/11/2015 at 17:28

      Gracias Belén! Aquí hay muuuuuucho por explorar. Ahora en Armenia y en un par de días Irán. Muchas ganas, ¿Nos apoyas un poco para que más gente conozca el proyecto? Todavía estamos despegando y sería genial contar con apoyos extras. Un abrazo!

  • Reply
    angeles
    27/11/2015 at 14:57

    Como les has alegrado el día a estas niñas¡¡¡ Lo cuentas todo tan ameno que da gusto leerte.

    • Maria
      Reply
      Maria
      27/11/2015 at 15:46

      Gracias Ángeles. Sé que nos lees y comentas, pero no siempre puedo contestar.

  • María S. Zubizarreta
    Reply
    María S. Zubizarreta
    28/11/2015 at 07:19

    Angeles, aunque no siempre pueda contestar, sé que nos lees y nos sigues. ¡Gracias!

  • Responder

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